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CORAZÓN CATALEJOS
a Carlos Fuentealba, maestro
En un lugar de la tierra
Alguien mató un maestro.
Es como si hubieran matado
Al mismo cielo.
Yo quería un mundo sin guerras
Cuando era pequeño.
¡la vida nos va llevando
a creerlo!
Un maestro muerto en la calle
es un cristo herido en el huerto.
¡Hay hombres que ven por todos
y hay hombres que nacen ciegos!.
Eso es la guerra, amigo,
la vida misma, al destierro,
sacada a empujones
por hombres ciegos.
Ver más allá,
corazón catalejos,
es la consigna
del viento.
Yo estuve sentado en un aula
y también tuve un maestro.
Lo quería como a mi padre,
después se perdió en el tiempo.
Enseñaba canciones lejanas
y recuerdo:
su acento de provinciano,
su ejemplo.
Su mano en el hombro traía
el abrigo al desabrigo
y ahora que soy maestro,
no entiendo:
cómo fue que mataron
la canción y el silencio,
la semilla y la rosa
al mismo tiempo.
No entiendo.
Yo estuve sentado en un aula
y un compañero
llevaba piedras en el bolsillo
para matar benteveos
Le dije que no los matara
- ¿Son tuyos? -. Le contesto:
No son míos ni son tuyos
Son del viento.
Pero ahora que lo pienso
¿por qué mató al maestro
mi compañero? ¿cuándo nació
la guerra en su pecho?
La guerra crece de golpe:
Es fácil el crecimiento
Del hierbajo. La rosa
Lleva tiempo.
(Yo quería un mundo sin guerras
Cuando era pequeño).
Carlos Fuentealba
Es el nombre del viento.
(El nombre del otro
No lo recuerdo).
Educaba para otro tiempo,
corazón catalejos.
(Los que matan maestros
Primero se matan ellos).
El viento no lleva armas:
entre trigo y cizañas
deshace su cuerpo.
(Carlos es el nombre del viento).
Fuente: habrá en cada pizarrón
Agua para el sediento.
Alba: un día amanecerá sin guerras.
Lo creo.
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